Hace no mucho tiempo, la navidad de la familia
Mendoza era memorable. Ustedes ya saben que somos una familia muy grande y para
los que no sepan, somos algo así como 40 o 50 personas aproximadamente, entre
tíos, primos, novias, amigos, etc
He pasado grandes celebraciones de navidad con
la familia, pero sin duda las mejores para mi han sido las que hemos pasado en
San Luis Potosí. Uno de mis tíos más queridos se fue a vivir a ese estado ya
hace algún tiempo, lo que nos dio oportunidad de juntar a la familia y viajar
para visitarlos y pasar con ellos la navidad.
Una de las primeras veces que pasé navidad en
San Luis, un amigo de la familia fue con nosotros, él era amigo de mi tío el
más joven y yo lo conocía bien, de nombre raro (Sigfrido) pero con toda la
buena onda en su personalidad, se ofreció a sostener la cuerda de la piñata
mientras los más pequeños la rompían o intentaban hacerlo. La cuerda no aguantó
mucho y se rompió enviando de sentaderas (nalgas) a nuestro querido amigo. El
mismo personaje en el mismo viaje, no notó que el mosquitero del cancel de mi
tío estaba cerrado y en su desesperación por entrar, se cayó con todo y
mosquitero.
En otra navidad, estábamos en el jardín ya después
de la piñata y todo, a mis primos casi no los dejaban tronar cohetes ni nada
por el estilo, les dieron esas luces que sólo echan chispas, nadie podría hacer
nada peligroso con ellas ¿verdad? Pues uno de mis primos logró lo imposible,
aventó su luz antes de que se apagara al otro lado de la barda que dividía la casa
de mi tío de un terreno baldío… ¿Les tengo que platicar el resto? Pues la hierba
seca del terreno se prendió y pronto las llamas alcanzaron buena altura,
llegaron los bomberos y apagaron todo, nadie supo cómo había iniciado todo
hasta que vimos el video, donde se ve mi primo aventando su luz y causando todo
el incidente. Muy divertida navidad.
Otro año, esta vez yo ya tenía la edad
suficiente para beber con los mayores -jaja-
nos pusimos a beber después de la cena,
platicamos y nos reímos de cualquier tontería, era como estar con los amigos, fue
una de esas veces en las que tus tíos y papá te empiezan a decir “guey” y tú
haces lo mismo, ¿quién no ha pasado por algo similar? Al final, recuerdo que
uno a uno nos fuimos quedando dormidos ya con el sol del siguiente día bien
arriba, me dormí y cuando desperté, había perdido un día entero, ya era la
noche y otra vez nos pusimos a beber.
Todos esos recuerdos son invaluables, por
desgracia, no todo es para siempre y ha llegado el momento en que ya no hacemos
cosas como esas, las malas acciones de gente que llegó a la familia sin la
buena onda necesaria para ser parte de los Mendoza, terminaron por afectar a
los demás, ahora todos estamos divididos y ya hay personas que no quieren pasar
una navidad con otras, es triste pero es cierto, no somos los mismos que antes
y sólo me queda agradecer que a mí sí me tocó vivir la era memorable de los
Mendoza.

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