viernes, 14 de diciembre de 2012

Navidad de los Mendoza.





Hace no mucho tiempo, la navidad de la familia Mendoza era memorable. Ustedes ya saben que somos una familia muy grande y para los que no sepan, somos algo así como 40 o 50 personas aproximadamente, entre tíos, primos, novias, amigos, etc

He pasado grandes celebraciones de navidad con la familia, pero sin duda las mejores para mi han sido las que hemos pasado en San Luis Potosí. Uno de mis tíos más queridos se fue a vivir a ese estado ya hace algún tiempo, lo que nos dio oportunidad de juntar a la familia y viajar para visitarlos y pasar con ellos la navidad.

Una de las primeras veces que pasé navidad en San Luis, un amigo de la familia fue con nosotros, él era amigo de mi tío el más joven y yo lo conocía bien, de nombre raro (Sigfrido) pero con toda la buena onda en su personalidad, se ofreció a sostener la cuerda de la piñata mientras los más pequeños la rompían o intentaban hacerlo. La cuerda no aguantó mucho y se rompió enviando de sentaderas (nalgas) a nuestro querido amigo. El mismo personaje en el mismo viaje, no notó que el mosquitero del cancel de mi tío estaba cerrado y en su desesperación por entrar, se cayó con todo y mosquitero.

En otra navidad, estábamos en el jardín ya después de la piñata y todo, a mis primos casi no los dejaban tronar cohetes ni nada por el estilo, les dieron esas luces que sólo echan chispas, nadie podría hacer nada peligroso con ellas ¿verdad? Pues uno de mis primos logró lo imposible, aventó su luz antes de que se apagara al otro lado de la barda que dividía la casa de mi tío de un terreno baldío… ¿Les tengo que platicar el resto? Pues la hierba seca del terreno se prendió y pronto las llamas alcanzaron buena altura, llegaron los bomberos y apagaron todo, nadie supo cómo había iniciado todo hasta que vimos el video, donde se ve mi primo aventando su luz y causando todo el incidente. Muy divertida navidad.

Otro año, esta vez yo ya tenía la edad suficiente para beber con los mayores  -jaja-  nos pusimos a beber después de la cena, platicamos y nos reímos de cualquier tontería, era como estar con los amigos, fue una de esas veces en las que tus tíos y papá te empiezan a decir “guey” y tú haces lo mismo, ¿quién no ha pasado por algo similar? Al final, recuerdo que uno a uno nos fuimos quedando dormidos ya con el sol del siguiente día bien arriba, me dormí y cuando desperté, había perdido un día entero, ya era la noche y otra vez nos pusimos a beber.

Todos esos recuerdos son invaluables, por desgracia, no todo es para siempre y ha llegado el momento en que ya no hacemos cosas como esas, las malas acciones de gente que llegó a la familia sin la buena onda necesaria para ser parte de los Mendoza, terminaron por afectar a los demás, ahora todos estamos divididos y ya hay personas que no quieren pasar una navidad con otras, es triste pero es cierto, no somos los mismos que antes y sólo me queda agradecer que a mí sí me tocó vivir la era memorable de los Mendoza.

Aprovecho a todos para desearles feliz navidad, espero que sus celebraciones sean como las que he descrito en este texto. Un abrazo.

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