viernes, 16 de noviembre de 2012

La mejor lección en mi vida




Eran los inicios de los 90’s, vivíamos en Tijuana y al pequeño nanches le empezaban a gustar los súper héroes, Batman era uno de mis favoritos, aún recuerdo partes del comercial que anunciaba el primer videojuego de dicho personaje para el NES (Nintendo Entertainment System), como ustedes saben, yo desde niño tomé un gran gusto por los videojuegos así es que apenas llegó mi papá ese día de su trabajo yo empecé a rogarle que me comprara el juego.

Seré honesto con ustedes, no recuerdo a ciencia cierta los motivos que me dio mi papá para no comprarme el juego pero seguro eran muy buenos y a mi corta edad no los entendía por supuesto, así es que nanches hizo berrinche y se enojo y lloró y no recuerdo que clase de cosas más hice. Olvidé los detalles pero al final, mi padre me dijo que si quería el juego trabajara o ahorrara dinero para que yo me lo comprara, o que juntara al menos la mitad, el chiste es que él no me lo iba a comprar.

Ya les he dicho que en esos años Tijuana era una ciudad muy tranquila en donde los niños podíamos salir a la calle sin riesgo alguno, bueno, uno de mis primos era de los llamados “cerillos” de un Calimax (una tienda de autoservicio en el norte) él me dijo que ganaba como 50 o 100 pesos diarios trabajando ahí, vi una oportunidad rápida para tener dinero y así poder comprar mi juego, hablamos con mis papás y conseguí el permiso para irme con mi primo a trabajar de cerillito.

Aprendí rápido el negocio, al día ganaba entre 50 y 100 pesos, nos daban descansos para ir a comer y algo del dinero que nos habíamos ganado, lo gastaba en gansitos y cosas de la tienda, era muy divertido y a mis 11 o 12 años ya sabía lo que era ganar dinero con mi esfuerzo. Dos semanas me bastaron para juntar lo suficiente para el juego de Batman, eso fue lo que duró mi estancia en el Calimax, mi papá me llevó a comprarlo y creo que hasta me sobró un poco de dinero. 

No saben cuánto disfruté abriendo mi juego nuevo, cada centímetro de envoltura que iba rompiendo, lo puse con el mayor cuidado dentro de la consola y al escuchar la música al inicio del juego fui el niño más feliz del mundo. Disfrutaba cada minuto que jugaba y cuando lo tenía que guardar, lo hacía con el mayor cuidado, como si fuera de cristal. Recuerdo que me costó trabajo matar al joker pero cuando por fin lo maté y terminé el juego, me invadió un sentimiento mezclado de felicidad y éxito qué hizo se me salieran unas cuantas lagrimas.

No sé si la intención de mi padre era darme la mejor lección de mi vida hasta hoy, pero eso hizo, con su decisión de no comprarme el juego me enseñó a luchar por lo que quiero, aprendí el valor de las cosas y sobre todo aprendí que si hay algo que deseo mucho, sólo hay un camino a seguir para conseguirlo: trabajando porque nadie te va a regalar nada.

Batman era uno de mis súper héroes favoritos, pero el mejor de todos, el primero al que amé y el que tiene los mejores súper poderes en todo el mundo, siempre ha sido mi padre.

Gracias Rodo.

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