viernes, 21 de septiembre de 2012

La secundaria





Qué bonita es la adolescencia ¿verdad? Es una etapa en la vida en la que el pasado te vale madre, el futuro, te vale madre y piensas que el presente es lo único que importa, eres invencible, haces lo que quieres, cuando quieres y por lo general, no te gusta seguir las reglas ni que te digan que hacer, peleas todo el tiempo con tu familia y amenazas con irte de la casa… 

Bueno nunca llegue a tanto, pero mi paso por la secundaria fue muy divertido, aunque no fue tan bueno al principio. Imaginen que llegó al primer año de secundaria en una escuela en donde había estudiado gran parte de mi familia, desde el inicio, las maestras saben quién eres, saben quién es tu familia y te empiezan a observar más de cerca. Si a esto le sumas que el último de tus tíos en estudiar ahí fue un alumno modelo (saludos Víctor) pues la cosa se pone más difícil.

Al primer año llegue hablando como norteño, ya sabes con ese acento bien particular de la gente del norte del país, mi vocabulario incluía palabras como: vato, morra, troca, “está cura”, carrilla, y una gran lista de etc. Más tardé en llegar que en lo que ya me habían puesto apodo, al nanches se le conoció en la secundaria como “El Texano”. Gran creatividad que tenemos a esa edad ¿no? Estaba chistoso mi apodo hasta eso. Ser diferente a los demás me provocó algunos problemas como se podrán imaginar, el primer año trate de ser sólo un alumno más y aguante la carrilla de todos, (por cierto, eso del bullying ha existido siempre y antes no nos suicidábamos ni lloriqueábamos como ahora hacen… no es cierto, es algo serio padres, cuiden a sus hijos como dice el Haragán) uno en particular que creo que era golpeado por su papá, llegaba y se desquitaba conmigo jaja, yo aguante al inicio, no raje ni llore ni nada hasta que llegó el día en que me colmó la paciencia y lo reventé. Después de eso, mágicamente no sólo él, sino todos los otros que molestaban al texano le bajaron de huevos (se calmaron, ustedes perdonen mi lenguaje vulgar) y todo, ahora si empezó a ser divertido.

Para el segundo año yo estaba en lo más alto de mi “rebeldía”, me juntaba con banda que era más grande que yo y por ende eran los cool del salón, molestaba a los nerds, a las niñas estudiosas… ¡ñoñas! y era para decirlo de manera fácil el típico guey al que odias en la escuela (a menos que seas su amigo o que seas tú). Una de tantas veces, no me pregunten por qué, empezamos a quitar las lámparas del salón, de esas que explotan al romperse y las aventamos a los autos que estaban estacionados en la calle… Otra vez, pusimos barniz de uñas transparente en las conexiones de las lámparas para que no hubiera luz y nos dejaran ir temprano (iba en el turno vespertino), funcionó un par de veces. ¿Recuerdan ese juego de patear la mochila? Uno de esos días en que no teníamos clase, jugamos fútbol con la mochila de un incauto que estaba en su taller, cuando regresó, sacó sus lentes para la clase y estaban todos rotos, con un par de hoyos en el centro de los vidrios jajajaja perdonen pero aún me da mucha risa su cara; mis papás y los papás de otro compa tuvieron que pagar por el daño y creo que nos expulsaron una semana o dos, no recuerdo, mi mamá se la pasó un buen rato en la escuela porque le hablaban a cada rato y seguro que le decían que yo era un caso perdido o algo así pero ella siempre aguanto todo, love you mom. 

La libreta de reportes, no sé si ustedes saben lo que es, pero es un cuaderno que guarda el jefe de grupo (el más ñoño del salón) con quejas de los alumnos, que al acumular X número de ellas, te suspendían, una vez estuve a punto de llegar al límite y como buen hijo que soy, quise evitar una nueva visita de mi mamacita hermosa, entonces con la ayuda de otro que estaba en la misma situación que yo, robamos el dichoso cuaderno de reportes y todos pensaron que la ñoña, perdón, la jefa de grupo lo había perdido, ver su cara de fracaso nos alegró el año completo, era una de esas niñas que siempre sacan 10, siempre las felicitan y son como higaditos, pero esa vez, le dimos su primer fracaso en la vida. La vi de nuevo hace unos meses y estaba de limpia parabrisas, me dijo que nunca se pudo recuperar de ese fracaso… Eso es choro, pero estaría chido ¿no? La verdad es que nunca la he visto después de eso pero espero que le vaya muy bien.

Sin duda esa etapa fue muy buena y divertida en mi vida, pero no la mejor, guardo muy buenos recuerdos de todos los que convivieron conmigo en esos años. Aún quedan muchas cosas pendientes que contarles de la secundaria pero lo haré en otro tiempo.

P.D. Obvio la foto de portada no es mía, no me voy a quemar en sociedad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario