Qué bonita
es la adolescencia ¿verdad? Es una etapa en la vida en la que el pasado te vale
madre, el futuro, te vale madre y piensas que el presente es lo único que
importa, eres invencible, haces lo que quieres, cuando quieres y por lo
general, no te gusta seguir las reglas ni que te digan que hacer, peleas todo
el tiempo con tu familia y amenazas con irte de la casa…
Bueno nunca
llegue a tanto, pero mi paso por la secundaria fue muy divertido, aunque no fue
tan bueno al principio. Imaginen que llegó al primer año de secundaria en una
escuela en donde había estudiado gran parte de mi familia, desde el inicio, las
maestras saben quién eres, saben quién es tu familia y te empiezan a observar más
de cerca. Si a esto le sumas que el último de tus tíos en estudiar ahí fue un
alumno modelo (saludos Víctor) pues la cosa se pone más difícil.
Al primer año
llegue hablando como norteño, ya sabes con ese acento bien particular de la
gente del norte del país, mi vocabulario incluía palabras como: vato, morra,
troca, “está cura”, carrilla, y una gran lista de etc. Más tardé en llegar que
en lo que ya me habían puesto apodo, al nanches se le conoció en la secundaria
como “El Texano”. Gran creatividad que tenemos a esa edad ¿no? Estaba chistoso
mi apodo hasta eso. Ser diferente a los demás me provocó algunos problemas como
se podrán imaginar, el primer año trate de ser sólo un alumno más y aguante la
carrilla de todos, (por cierto, eso del bullying ha existido siempre y antes no
nos suicidábamos ni lloriqueábamos como ahora hacen… no es cierto, es algo
serio padres, cuiden a sus hijos como dice el Haragán) uno en particular que
creo que era golpeado por su papá, llegaba y se desquitaba conmigo jaja, yo
aguante al inicio, no raje ni llore ni nada hasta que llegó el día en que me
colmó la paciencia y lo reventé. Después de eso, mágicamente no sólo él, sino
todos los otros que molestaban al texano le bajaron de huevos (se calmaron,
ustedes perdonen mi lenguaje vulgar) y todo, ahora si empezó a ser divertido.
Para el
segundo año yo estaba en lo más alto de mi “rebeldía”, me juntaba con banda que
era más grande que yo y por ende eran los cool del salón, molestaba a los
nerds, a las niñas estudiosas… ¡ñoñas! y era para decirlo de manera fácil el típico
guey al que odias en la escuela (a menos que seas su amigo o que seas tú). Una
de tantas veces, no me pregunten por qué, empezamos a quitar las lámparas del
salón, de esas que explotan al romperse y las aventamos a los autos que estaban
estacionados en la calle… Otra vez, pusimos barniz de uñas transparente en las
conexiones de las lámparas para que no hubiera luz y nos dejaran ir temprano
(iba en el turno vespertino), funcionó un par de veces. ¿Recuerdan ese juego de
patear la mochila? Uno de esos días en que no teníamos clase, jugamos fútbol
con la mochila de un incauto que estaba en su taller, cuando regresó, sacó sus
lentes para la clase y estaban todos rotos, con un par de hoyos en el centro de
los vidrios jajajaja perdonen pero aún me da mucha risa su cara; mis papás y
los papás de otro compa tuvieron que pagar por el daño y creo que nos
expulsaron una semana o dos, no recuerdo, mi mamá se la pasó un buen rato en la
escuela porque le hablaban a cada rato y seguro que le decían que yo era un
caso perdido o algo así pero ella siempre aguanto todo, love you mom.
La libreta
de reportes, no sé si ustedes saben lo que es, pero es un cuaderno que guarda
el jefe de grupo (el más ñoño del salón) con quejas de los alumnos, que al
acumular X número de ellas, te suspendían, una vez estuve a punto de llegar al límite
y como buen hijo que soy, quise evitar una nueva visita de mi mamacita hermosa,
entonces con la ayuda de otro que estaba en la misma situación que yo, robamos
el dichoso cuaderno de reportes y todos pensaron que la ñoña, perdón, la jefa
de grupo lo había perdido, ver su cara de fracaso nos alegró el año completo,
era una de esas niñas que siempre sacan 10, siempre las felicitan y son como
higaditos, pero esa vez, le dimos su primer fracaso en la vida. La vi de nuevo
hace unos meses y estaba de limpia parabrisas, me dijo que nunca se pudo
recuperar de ese fracaso… Eso es choro, pero estaría chido ¿no? La verdad es
que nunca la he visto después de eso pero espero que le vaya muy bien.
Sin duda
esa etapa fue muy buena y divertida en mi vida, pero no la mejor, guardo muy
buenos recuerdos de todos los que convivieron conmigo en esos años. Aún quedan
muchas cosas pendientes que contarles de la secundaria pero lo haré en otro
tiempo.
P.D. Obvio
la foto de portada no es mía, no me voy a quemar en sociedad.

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