A lo largo
de nuestras vidas, nos relacionamos con muchas personas, algunas comparten
intereses con nosotros y nos llevamos bien con ellas, otras de plano son
totalmente opuestas a nosotros y otras, un poco más difíciles de encontrar a
las que llegamos a nombrar: amigos.
Por
fortuna, a lo largo de mi vida he llegado a tener buenos amigos, en la calle,
en la escuela, en los trabajos y hasta me he hecho amigo de algunos amigos de
mis amigos…
Estoy
seguro que todos tienen a ese amigo/a (de entre todos sus amigos) al que le
cuentan todo, cualquier cosa, así sea una tontería o el peor de los crímenes,
ustedes se lo confían, esas personas con las que han compartido momentos increíbles
que han quedado grabados en su memoria y que pueden volver a vivir sin necesidad de una foto o un
video.
A esa clase
de amigos, nanches les dice carnales (si alguna vez te he dicho carnal, It’s a
big deal). Con mucha alegría, puedo decirles que tengo varios carnales, pero
hoy, quiero hablarles del primer carnal que tuve en la vida; el negro.
El negro es
un carnal que ya considero parte de mi familia, lo conocí por ahí de los 5 años
y ha estado en todos los momentos importantes de mi vida. Él era el bueno para
todo lo que jugábamos, tocho, fútbol, gol para, frontón, era tan bueno que una
vez hizo enojar a un guey mas grande que nosotros en un partido de tochito
porque no podía contra él. En el basketball era como Jordan versión mexicana, a los 15
años jugó en el equipo de la vocacional No 1 y si se rifaba.
Cuando
empezamos a ver a las mujeres, no había una que se nos escapara, no porque nos
hicieran caso, sino porque cada chava que pasaba por donde estábamos se llevaba
el clásico “shht, shht” o el “oye” o “hola” si señores, nanches era de esos.
En todo el
tiempo que tengo de conocerlo, sólo una vez estuvimos a punto de pelearnos, fue
por una mujer… Eso que dicen de las
mujeres es cierto, tienen un don innato para destruir cosas, como sea, fue mi
culpa porque yo estaba hablando mal de una chica (ahora lo entiendo mejor) que era
algo así como el primer amor verdadero de mi carnal, él se molestó, discutimos
y estuvimos a nada de los golpes pero no paso nada y todo quedo como antes.
Una vez
entendido el tema de las mujeres, seguimos nuestro camino y conocimos a otra,
esta no tan especial como la primera y de moral muy distraída, para ponerlo en términos
prácticos. Resulta que esta chica, salía (o intento hacerlo) con el negro y
conmigo pretendiendo que entre nosotros no supiéramos nada, obvio que la morra,
no sabía que nos contábamos todo, así que dejamos que creyera que nos engañaba y
mientras hicimos algo así como un horario para rolar turnos…
Mis primeros
encuentros con el alcohol, también fueron con mi carnal, una vez nos compramos
un cuartito de sauza blanco y con eso tuvimos para ponernos a gusto (estábamos muy
chavos). Otra vez, nos tomamos un par de caguamas de trago en trago sin parar
hasta que se acabaron, otra vez experimentamos poniendo tequila a la caguama
nomas para ver qué pasaba… En una de tantas borracheras, dijimos que yo sería
el padrino de su primer hijo y el del mío, así fue como nanches se convirtió en
padrino de Cesarín, un chamaco bien importante en i vida, pero esa es otra
historia.
En todas
mis decepciones amorosas, problemas, fracasos o ratos de depresión, el negro ha
estado ahí, a veces para darme la solución y otras simplemente para escucharme
e invitarme una chela, pero siempre diciéndome la verdad, así sea la algo que
yo no quiero escuchar o algo que no alcanzo a ver. Contar con una persona de ese tamaño en mi
vida me ha ayudado mucho, una vez alguien nos dijo: “Si quiero ser mejor, tengo
que juntarme con los mejores.” Yo desde
los 5 años me he juntado con el mejor.
Hoy es cumpleaños de mi carnal, es por eso que
no publique el viernes, para poder dedicarle este post, si están leyendo esto y
ustedes conocen al negro, felicítenlo y díganle que leyeron un poco de su
historia en la web.

Poca madre tener un carnal...
ResponderEliminarGracias por leerlo man, y estoy de acuerdo contigo, es lo mejor que te puedes encontrar en la vida.
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